
¡Apaga tus deudas!
Descubre cómo evitar que te quemen.
Las deudas no son del todo malas. En ocasiones son el mejor instrumento para conseguir nuestras metas patrimoniales. No poder pagarlas nos obliga a renegociar con nuestro acreedor. ¡Pero cuidado con los gestores y sus promesas imposibles de cumplir!
Uno de los problemas más graves y que demuestra el largo camino que hace falta recorrer en materia de educación financiera, se refleja en las deudas sin control. Esta problemática se relaciona con la falta de planeación y administración de nuestros gastos. Imagínate, solo el 20% de los adultos en México lleva un registro de sus gastos. *
*Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2016.
Hacer un presupuesto no es una práctica común, sin embargo, es un ejercicio que deberíamos practicar todos los días. Una de sus ventajas es que al tener mayor control de nuestros gastos, podemos conocer nuestra capacidad de crédito. No hacerlo puede meternos en serios aprietos y dar origen a que una deuda se haya salido de control.
Ahora, en caso de que la deuda se haya salido de tus manos, o sepas que en un futuro cercano no podrás seguir con los pagos, es momento de actuar y acercarte a tu institución financiera para evitar que “pueda quemarte”. Te presentamos algunas alternativas para “apagar el fuego”.
¿Qué opciones tengo?
- Solicita un plan de pagos fijos:
Puedes negociar con la institución financiera algún plazo (por lo general de seis a sesenta meses) en el que te comprometes a pagar de manera fija una cantidad para reducir la deuda poco a poco. La ventaja es que no habrá una tasa de interés variable, por lo que sabrás cuánto tienes que pagar de manera fija cada mes.
- Consolida tus deudas:
Si tienes adeudos en diferentes tarjetas de crédito, con una o incluso varias instituciones financieras, una opción es consolidar todas las deudas en una sola tarjeta. Lo anterior tiene algunas ventajas: ya no pagarás intereses, comisiones o anualidades de los otros créditos; y solo tendrás que enfocarte en una sola deuda, lo que facilita su control. Para que te resulte beneficioso, es importante que la consolidación sea en la tarjeta con mejores condiciones (menos costo anual total y tasa de interés).
Pregunta a la institución crediticia si eres sujeto a obtener este beneficio y bajo qué condiciones.
- Reestructura tu deuda:
La institución financiera puede hacerte algunos descuentos o condonaciones a tu deuda (también conocidos como “quitas”). Pareciera ser la opción más ventajosa, sin embargo, tienes que saber que traerá consecuencias negativas para tu historial crediticio y tu capacidad de acceder a un nuevo financiamiento.
RECUERDA:
No necesitas estar “quemado” para solucionar el problema de tus deudas. Si ves que en un futuro cercano tendrás problemas para pagar, es momento de acercarte a tu institución financiera e intentar llegar a un acuerdo. Lo ideal es buscar un tipo de plan que no afecte tanto tu historial crediticio y que le pueda asegurar a la entidad financiera que tienes la capacidad de pagar el endeudamiento de la manera que pueda ser menos costosa para ti.
Fuente: Revista del Consumidor

